Limpieza casera de tuberías

Los propios inquilinos de pisos, unifamiliares... así como propietarios de establecimientos comerciales o de hostelería, deben acceder a ciertos trabajos en sus instalaciones de agua. El mantenimiento debe ser efectuado por los propios interesados cuando así es posible. Le proponemos métodos de limpieza casera de tuberías, una opción con la cual los edificios ganan en habitabilidad y estabilidad en sus redes. Los usuarios pueden acceder a limpiar las tuberías con bicarbonato y vinagre, además de agua hirviendo con sal.

Las tuberías deben limpiarse a través de instalaciones a las que se tenga acceso fácil, instalaciones tales como fregaderos, pilas, bañeras... Hay que intentar que las instalaciones estén libres de agua, con el sumidero seco. Solo así podrá realizarse la mezcla de forma conveniente. El paso número uno es verter medio vaso de bicarbonato por el sumidero, una sustancia que puede ser sustituida por la levadura química o bien por la sal de frutas.

Tras echar el medio vaso de bicarbonato, se echará medio vaso de vinagre, lo que producirá una característica reacción efervescente. Esta efervescencia es perfecta para nuestros propósitos: la degradación de la costra de suciedad que atasca la tubería. La limpieza de estas se completa vertiendo por el sumidero agua hirviendo con sal, 3 o 4 litros.

El método del bicarbonato y el vinagre es válido para instalaciones en las cuales no hay presencia constante de agua en el desagüe, como en el caso de los inodoros. En los váteres, hay que actuar con un desatascador casero que limpiará los conductos sin necesidad de obras ni intervenciones especiales. El desatascador lo compone una fregona y una bolsa de plástico, la cual se adherirá alrededor del mocho. Este se meterá por el hueco de la taza, bombeando y creando un efecto de vacío que removerá la obstrucción. En caso de necesitarlo, los usuarios pueden contar con especialistas que utilizan agua a presión para desatascar.

INFORMACIÓN Y PRESUPUESTO ON-LINE